Capítulo I. El Nido
La familia tenía un nido grande y cómodo para todos. Eran Mamá Pato, Papá Pato y las Hermanas y Hermanos Pato. Todos vivían muy contentos en la laguna, pues todo era próspero.
Todos ayudaban en los trabajos del nido y fuera de él, pescando el alimento y cuidando de los patitos mas pequeños.
Todos ayudaban en los trabajos del nido y fuera de él, pescando el alimento y cuidando de los patitos mas pequeños.
Cada año la familia de Patito preparaba su viaje migratorio ya que
los inviernos venían sin falta, el mismo día, el mismo mes. Eran fríos y duros y había que buscar un sitio mas cálido para proteger a toda la familia, sobre todo a los mas pequeños.
Otras familias también viajaban muy lejos, pero la familia del patito
siempre permanecía unida, pues se querían mucho. Parecía que nada podría separarlos jamás.
Muchos inviernos pasaron y los hermanos y hermanas mayores del Patito
comenzaron a conocer a otros patitos y patitas de otras lagunas durante
los viajes de invierno.
Comenzaron a formar sus propios nidos u a planificar sus propias migraciones.
Comenzaron a formar sus propios nidos u a planificar sus propias migraciones.
Patito vivía con sus padres que cada día se hacían mayores y a los que
se les hacía cada día mas difícil emigrar cada año, como es normal, por lo que Patito cuidaba de ellos.
Un día el invierno llegó antes de tiempo y Patito y sus padres tuvieron que
salir de viaje sin poder planificar el vuelo lo suficiente.
Las otras familias de patos ya remontaban el vuelo y Patito advirtió a sus
padres:
-Aprovechad y salid ahora, yo os alcanzaré en cuanto acabe de hacer las
maletas!
Los padres de Patito remontaron el vuelo y éste quedó sólo en el nido.
Pasadas unas horas, Patito, solo emprendió su viaje, pero ya no habían
bandadas a las que seguir, y las corrientes de aire comenzaban a dirigirlo a
otras latitudes.
Otras aves que emigraban en sentido contrario, junto a mariposas y otros
bichos, le iban dando parte a Patito de sus padres y hermanos.
- Todos están bien Patito, no te preocupes. Sigue tu viaje a salvo. Ellos
estarán donde siempre han estado.
Patito siguió su viaje pero cada vez con menos compañía.
Los animales que comenzaba a encontrarse por el camino le eran extraños.
Algunos sólo los había visto en libros o en las noticias internacionales, pero
Patito siguió.
Voló tanto, que no se dio cuenta que pasó por un lago muy grande que nunca
había visto.
Pasó también por un bosque lleno de cazadores, a los que tuvo que esquivar.
Patito era valiente y astuto y supo evitar los peligros, incluso una
tormenta que lo obligó de nuevo a descender a tierra.
- Allá hay una laguna confortable donde podré pasar la noche -pensó Patito.
Capítulo II. El Hogar
Los días pasaron y las noticias de la familia de patito dejaron de llegar.
La lluvia tampoco le permitía retomar el vuelo por lo que Patito tuvo que
quedarse en la nueva laguna. Allí comenzó a pescar y a comer como los
demás patos que aunque amistosos, eran diferentes. Sus plumas de otro color, y
los graznidos hasta sonaban diferentes. A algunos ni siquiera los entendía.
Fueron tiempos duros para el Patito Solitario, pero pasados los meses fue
aceptado en la laguna.
Las primaveras fueron pasando y el Patito Solitario cada año comenzó a
emigrar con los patos de su nueva laguna. Aunque solitario, debía sentirse
parte de un grupo para protegerse de los cazadores y algunas águilas que les
atacaban por la espalda mientras volaban juntos.
Las mariposas y otros bichos traían con frecuencia las noticias de la
familia de patito, a veces traían fotos en las hojas de los árboles de su
lejana laguna y el Patito Solitario enviaba las suyas de vuelta con las
mariposas.
Patito Solitario no tenía familia. Era de una especie diferente de
patos que aunque le aceptaban, no podían hacer nido juntos, pero eso no le
importaba a Patito Solitario pues muchos amigos hizo durante estos años.
Incluso Patito Solitario hizo un amigo muy especial con el que constuyó un
nido para los días lluviosos, incluso tenían algunas ranas como mascotas. Éste
amigo era un patito rebelde que quería sólo viajar cada año y conocer nuevas
lagunas. Patito Solitario compartió su espíritu pues también estaba lejos de su
familia y sin poder formas la suya en la nueva laguna.
Durante otros años emigraron a lagunas con patos de incluso otras especies.
Patito Solitario no estaba tan solo.
Un año las cosas comenzaron a cambiar.
La sequía llegó a la laguna y el alimento comenzó a escasear en la ahora
laguna de Patito Solitario.
Sólo había comida para pocos y por ser de otra especie, Patito solitario
tuvo que emigrar a otras lagunas para poder ayudar a su ahora bandada de patos.
Las noticias en la laguna de los padres de patito no eran mejores. Allí
también la sequía hacía estragos y muchos de los patos de su laguna ya habían
tenido que emigrar a otras lagunas.
-Patito, te queremos mucho y quisiéramos que estés de nuevo con nosotros,
pero aquí no hay nada ni siquiera para nosotros, tu eres joven, busca la
felicidad en otra laguna, sabemos que la encontrarás - fueron las últimas
palabras que recibió patito de su familia en mucho tiempo.
.jpg)
Patito Solitario, había estado viajando durante algunos años con su amigo
el Patito Rebelde y durante sus viajes conoció otros graznidos, otras lagunas,
otros colores de plumas, así que Patito Solitario perdió el miedo y le propuso
a su amigo Rebelde.
- Vamos! busquemos otra laguna donde podamos volver a vivir sin
preocuparnos por la comida o los duros inviernos.
-No patito, ve tú. Ésta es mi laguna.
-Vamos! tu eres el aventurero y me has apoyado todo este tiempo en las
migraciones. No tengas miedo
Pero el Patito Rebelde insistió:
-No patito, ve tú. Ésta es mi laguna. Yo estaré aquí si vuelves. Aquí hay
un nido para ti y aunque somos de diferentes especies, mi familia también será
tu familia.
Patito Solitario, con lágrimas en los ojos, emprendió de nuevo el vuelo,
emigrando a extrañas lagunas
Capítulo III. La Laguna del Valor.
Solitario Aterrizó en la laguna del Valor. Una laguna muy próspera,
donde habían tantos peces que todos los patos competían para ver quien comía
mas.
Los patos eran todos gordos y muchos de ellos en sus migraciones eran
presas fáciles de los cazadores por holgazanes.
Patito Solitario era nuevo en esa laguna y aunque debía adaptarse, pensaba
en las cosas que estaban mal allí y en lo triste que era que en una laguna
hubiese tanto alimento mientras en las lagunas de su familia y de sus amigos no
había sino apenas para unos pocos.
Pero Patito Solitario aprendió mucho, hizo otros amigos de otras especies
aún mas diferentes y con las que tampoco podía hacer una familia.
Constantemente le hablaba al jefe de la bandada.
-Jefe, estoy muy agradecido de estar en esta laguna- decía Patito Solitario
- Pero, ¿no cree usted que los patos se están volviendo muy holgazanes?
¿Qué pasará cuando no haya suficiente? ¿no sabrán ni trabajar para buscarse la
vida? además cada vez se les hará mas difícil emigrar por lo gordos que se
están volviendo. Yo mismo me estoy poniendo gordo.
Al comienzo el Jefe era comprensivo con los temores de Patito Solitario,
pero él mismo era holgazán y goloso, y mientras los otros patos le trajesen
comida el seguiría viviendo cómodo y tranquilo en esa laguna, por lo que pasado
un tiempo, el jefe dejó de pedir consejo a Patito Solitario.
Pasado un tiempo, la comida también empezó a escasear en la laguna del
Valor. Tantos años de derroche y holgazanería no prometían un futuro mejor.
-Jefe, aún podemos hacer algo por la laguna, pero todos debemos colaborar.
Si trabajamos un poco más y dormimos lo necesario podemos hacer de esta laguna
un lugar mejor.- dijo Patito Solitario
-La Laguna del Valor es mi problema, pues yo soy el Jefe. Vete de aquí si
no estás a gusto. - replicó orgulloso el Jefe de la laguna.
Para entonces, Patito Solitario, que aunque solo estaba bien y no le
faltaba nada en su nido, se llenó de Valor y tuvo que emigrar de nuevo en busca
de otra laguna.
Capítulo IV. La Laguna de la Fuerza
Al igual que en la laguna del Valor, en la laguna de la Fuerza había mucho
alimentos para todos.
No tardó Patito en encontrar nido, trabajo, pero de nuevo los patitos eran
diferentes a él y no pudo tampoco encontrar familia.
Tanto alimento había en esta pequeña laguna que cada día llegaban patos de
todo el mundo buscando alimento, huyendo de las sequías de sus lagunas, que no
tardaron en hacerse amigos de Patito Solitario.
Al contrario que en la laguna del Valor, en la laguna de la Fuerza, no
habían holgazanes cómo en la Laguna del Valor. Por el contrario, todos se
esforzaban mucho por conseguir alimento, tanto, que a veces no tenían ni tiempo
para descansar.
El jefe de la laguna se aprovechaba de ello, de la voluntad que tenían
todos de buscar comida y acumulaba todo el alimento que le era necesario por si
acaso venían tiempos duros.
No tardó el Jefe de la Laguna de la Fuerza en darse cuenta que Patito
Solitario trabajaba duro y en un gesto de confianza entablaron amistad.
Al igual que con el Jefe de la laguna del Valor, con frecuencia Patito
Solitario hablaba con el Jefe de la laguna de la Fuerza.
-Jefe, estoy muy agradecido de estar en esta laguna- decía Patito Solitario
- Pero, ¿no cree usted que los patos están enfermando de tanto que
trabajan? ¿Qué pasará cuando haya tanta comida que no haga falta trabajar tanto
? ¿no cree usted que tanta comida se pueda dañar? además cada vez se les hará más
difícil emigrar por tanta comida acumulada que no se puede transportar. Yo mismo estoy débil de tanto trabajo y no
podré llevar ni mis propias cosas en la próxima emigración.
Al comienzo el Jefe era comprensivo con los temores de Patito Solitario,
pero él mismo era avaricioso y no le importaban los demás patos, y mientras éstos
le trajesen comida el seguiría viviendo cómodo y tranquilo en esa laguna, por
lo que pasado un tiempo, el jefe dejó de pedir consejo a Patito Solitario.
Pasado un tiempo, Patito Solitario, exhausto, comenzó a enfermar. Apenas
podía recoger alimentos en las interminables horas de trabajo y él no era el
único, otros patitos tenían el mismo problema.
Patito Solitario volvió a hablar con el jefe de la Laguna de la Fuerza:
-Jefe, aún podemos hacer algo por la laguna, pero todos debemos colaborar.
Si trabajamos un poco menos y descansamos lo necesario podemos hacer de esta
laguna un lugar mejor.- dijo Patito Solitario.
-La Laguna de la Fuerza es mi problema, pues yo soy el Jefe. Vete de aquí
si no estás a gusto. - replicó orgulloso el Jefe de la laguna.
Para entonces, Patito Solitario, que aun tenía Fuerzas para volver a
emigrar, se volvió a llenar de Valor y
tuvo que emigrar de nuevo en busca de otra laguna.
Capítulo V. La Laguna de la Inteligencia
Pronto se adaptó y formó su nido pero sin poder hacer su familia, pues de
nuevo los patos eran diferentes a él.
Los patos eran a veces cordiales, otras tantas no, pero Patito logró hacer
como de costumbre, buenos amigos, conoció otras formas de graznar y cada año
organizaban las migraciones de invierno.
Patito no hacía sino trabajar y ver cómo todos los otros patos formaban sus
familias, pero aún así, no tardó el Jefe de la Laguna de la Inteligencia en
darse cuenta que Patito Solitario se esforzaba mucho y en un gesto de confianza
entablaron amistad.
Al igual que con el Jefe de la laguna del Valor y de la Fuerza, con
frecuencia Patito Solitario hablaba con el Jefe de la laguna de la Inteligencia.
-Jefe, estoy muy agradecido de estar en esta laguna- decía Patito Solitario
- Pero, ¿cree usted que siempre habrá comida suficiente para todos? ¿Qué
pasará cuando haya tantas familias que la comida no sea suficiente?
Pero realmente eso no preocupaba a Patito Solitario, pues los patos siempre
saben qué hacer cuando estas cosas suceden y el Jefe de la Laguna de la
Inteligencia le respondió a Patito Solitario:
-La Laguna de la Inteligencia es mi problema, pues yo soy el Jefe. Vete de
aquí si no estás a gusto, pues aquí no puedo ofrecerte lo que has buscado todos
estos años Patito Solitario. - replicó sabio el Jefe de la laguna.
Para entonces, Patito Solitario, que tenía Fuerza, Valor e Inteligencia
para entender lo que dijo el Jefe de la Laguna de la Sabiduría, emprendió el
vuelo y se marchó.
Capítulo VI. El Viaje
Esta vez sobrevoló las lagunas del Valor y de la Fuerza y siguió de largo
hasta la Laguna del Hogar, donde aterrizó.
Las mariposas volvían a traer noticias buenas de su familia. Quienes
durante estos años no habían sabido tampoco nada de Patito Solitario, a pesar
de que el viento siempre les enviaba pequeños mensajes con la certeza de que
todos estaban bien.
Las cosas parecían ir un poco mejor en la laguna, la sequía comenzaba a
remitir y muchos patos ya habían vuelto, otros se quedaron con sus familias en
otras lagunas.
Patito Solitario volvió al nido que había compartido con el patito Rebelde,
pues allí, tal y como le había prometido su amigo, allí había un hogar para él.
Las ranas y peces del estanque salieron a recibir a Patito Solitario que
había estado mucho tiempo lejos, pero del que nunca habían dejado de recibir noticias
y dentro del nido estaba patito Rebelde, con su nueva familia.
Lleno de pequeños patitos, el nido de Rebelde se había quedado pequeño, por
lo que el Patito Solitario ya no tenía ni siquiera espacio para dormir.
Además tampoco había espacio en la laguna para que Patito Solitario pudiese
pescar.
Patito Rebelde pronto se dio cuenta que su viaje no había acabado y que
sólo estaba allí de paso.
Unos días más tarde volvía a emprender vuelo esta vez de vuelta a la laguna
del Nido.
- Patito Solitario, ya
te he dicho que aquí siempre tendrás un nido, puedes volver cuando quieras-
replicó patito Rebelde.
Patito Solitario voló durante muchos días, dejándose llevar por la
corriente que le acompaño durante todo su viaje.
De nuevo los pajaritos, las mariposas y otros bichos le daban noticias de
su familia y Patito Solitario estaba ansioso de verles.
Sin embargo voló, voló y voló.
Tanto, que desde el cielo vio la laguna donde estaban sus hermanos y
hermanas, con sus familiar y preparándose para la próxima migración.
Voló y voló aún más.
Tanto, que desde el cielo vio la laguna con sus padres y nuevos hermanos,
preparándose para la próxima migración.
Todos seguían con sus vidas igual que cuando se fue Patito Solitario, esa
era su familia, pero Él, ya no
pertenecía al Nido. Por lo que siguió volando, sin rumbo, hasta donde las alas
le llevasen.
Ya se sentía capaz de volar tanto que finalmente podría hacer su vida, con
o sin familia, pues él tenía ya el Valor, la Fuerza y la Inteligencia
suficientes para decidir su propio futuro.
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario