viernes, 2 de mayo de 2008

Prólogo


Desde hace ya varios años me viene “picando el gusanillo” de escribir, más que un diario personal, una recopilación de cuentos y experiencias propias, que he ido capturando a lo largo de mis diversas experiencias tanto en Venezuela como en España, bueno Expaña, Cataluña (para los que no estén enterados de la diferencia… prometo mas adelante escribir algo al respecto, sobre todo mi opinión muy personal al respecto).

Esta idea/necesidad surgió como un pequeño germen, desde el descubrimiento personal de mis propias “filosofías de vida” (un poco apartadas de la “norma” familiar e incluso social), pasando y reafirmando esta necesidad, a partir de las vivencias en Macondo (Guasdualito) y de momento, las experiencias y la visión (insisto, muy personal) de las cosas que he vivido o estoy viviendo en España. A estas tres etapas claramente diferenciadas las puedo ubicar cronológicamente para que os hagáis (se hagan) una idea de no solo la edad a la que estos eventos me han sucedido sino de lo que en ese momento sucedía en los lugares donde me encontraba o en el mundo.

Una primera etapa (que no quiere decir que de repente recuerde cosas sucedidas en períodos anteriores) puedo decir que comienza unos meses después de entrar en la universidad. En ese entonces, por alguna razón de …. Esto ya veo que es tema para otro capítulo… bueno, lo cierto es que tenía entre 16 y 17 años. Vivía en Caracas, con mis padres (por supuesto –en mi caso, claro está), eran finales de 1993 y comienzos del 94, aún gobernaba (el hoy, Abril de 2008, moribundo) Carlos Andrés Pérez, después de varios episodios de golpes de estado (que ya no son golpes de estado), caracazos y saqueos (que ahora son fechas patrias dignas de respeto y quizá de ser repetidas y/o emuladas) y en el país se gestaba una crisis económica y política que acabará, creo, en la espiral de retroceso que ha llevado al país a un absurdo surrealista del que no ha logrado salir (lo siento, es que cuando me toco la llaga) . El dólar valía menos de 100 Bs (no los fuertes) y amenazaba con, ¡HORROR!, tocar este techo. Estos años de universidad, con muchísimos altibajos… muchos bajos y algunos altos acabó, el día en el que volví de Margarita, tema que dejo abierto, porque, como ya he escrito antes… mejor dedicarle un capítulo entero, o más a esta(s) historia(s)

La segunda Etapa, más corta, comienza en Noviembre del 2000 justo cuando comencé con mi primer trabajo como esclavo, digo como arquitecto graduado, para una empresa privada, en la cual, para no parecer mal agradecido, aprendí muchas cosas (tópico) a nivel profesional, pero sobre todo a nivel personal, ya que a lo largo de los siguientes cuatro (4) años, Rafael, evolucionó e involucionó tanto, que hizo falta Macondo (ya esto si tiene su apartado pensado desde hace tiempo), para acabar de hacer de plataforma para la tercera etapa. El broche de oro de este ciclo y el más doloroso fue el dejar la que fue durante 25años mi casa.

La Etapa actual y 3ra, comienza un 3 de Marzo del 2004, día en el que, con las gónadas en la garganta, me monté en un avión y puse unos cuantos metros cúbicos de agua entre un lugar del que no me sentía en absoluto desarraigado, y el desarraigo total. Es el romper este nexo, desde mi perspectiva, la cosa más dura que hacen las personas cuando deciden (o se encuentran) con el hecho inmigratorio, sobre todo cuando tu y tu familia han sido de toda la vida de un lugar (caso muy diferente en algunos amigos cuyos padres gallegos, sicilianos, barranquilleros, bonaerenses, etc., ya eran inmigrantes y sus hijos – mis amigos, en muchos casos no tienen lazos con, en este caso, Venezuela y confunden arraigo con añoranza-fetiche o peor aún, reniegan que –bien-vivieron en una tierra en algún momento llena de oportunidades, por muchos años).

De las etapas más específicamente tendré que escribir más detalladamente más adelante, porque veo que me quedan muchas ideas sueltas y antes de que se preste a erróneas interpretaciones – cosa para lo cual mis palabras están mandadas a hacer-, prefiero aclararlas yo mismo.

Y ustedes (vosotros) se (os) preguntarán (preguntareis) ¿qué para que coños sirve escribir esto?

No lo sé… eso lo dirán los psicoanalistas o los arqueólogos/antropólogos.

De momento me sirve de catarsis, o de agüita para que la planta eche raíces.

Próximo capítulo:

Omnipresente- Chikipresente